No importa cuán oscura sea la noche, espero el alba, y aquéllos que viven en el día esperan la noche. Por tanto, regocíjate, y mantente íntegro, si puedes, y devuelve amor por amor.
Giordano Bruno
Dos lunas: astrónomos señalan que
en todo momento la Tierra tiene al menos otro satélite natural en órbita,
generalmente un pequeño asteroide.
A diferencia de otros planetas en el sistema solar,
la Tierra parece tener un sistema satelital relativamente simple, con una sola
luna, la cual hace, junto con el Sol, una arquetípica polaridad en torno a nuestro planeta. Sin embargo, si somos
sumamente rigurosos, la realidad es que la Tierra tiene en todos momentos al
menos dos lunas.
En el 2006 el observatorio Catalina Sky Survey en
Arizona descubrió un misterioso cuerpo orbitando nuestro planeta. Al principio
se creía que era un cohete espacial, pero pronto se notó que este objeto,
conocido como 2006 RH 120, era un pequeño asteroide de unos pocos metros de
largo –un satélite natural como nuestra Luna. El objeto fue capturado en
septiembre del 2006 y orbitó a la Tierra hasta el 2007, momento en el que se
dispersó en el sistema solar en búsqueda de otro cuerpo celeste.
Según el astrónomo Mikael Granvik de la Universidad
de Hawaii, existen otros ejemplos de lunas temporales. Su equipo ha modelado la
forma en la que el sistema de la Tierra-Luna captura objetos para entender
cuándo y cúanto tiempo debemos de esperar tener otras lunas en órbita.
“En todo momento debe de haber al menos otro
satélite de la Tierra de un metro de diámetro orbitando la Tierra”, dice
Granvik. Estos objetos permanecen en órbita unos diez meses y unas tres
revoluciones. Esto significa que en este momento existe una pequeña luna de más
de un metro de diámetro girando alrededor de nuestro planeta.
La NASA tiene interés en este tema ya que en
repetidas ocasiones ha dicho que como parte de un plan de colonización espacial
sería útil primero enviar a un ser humano a un asteroide cercano.
Aunque estos asteroides son muy pequeños y
difíciles de captar, Granvik piensa que “el potencial científico de primero
caracterizar un meteoroide y luego visitarlo y traerlo a la Tierra no tendría
precedentes”. Vivir en una segunda luna, sería como habitar en una tabla de
surf deslizándote por el espacio sideral por sobre el del mar de luz azul de la
atmósfera terrestre, una poética e implausible hazaña.
imágenes: nasa
fuente: terrenorte.com
Enlace recomendado.
Hay más agua en Europa, la luna de Júpiter, que en toda la Tierra (IMAGEN)
Yuri Gagarin, el primer hombre que
viajó al espacio.
Algo menos de dos horas
fueron suficientes para convertir a Yuri Gagarin en héroe nacional. El 12 de
abril de 1961, hace 51 años, el astronauta soviético era lanzado al espacio a
bordo de Vostok I y regresaba sano y salvo. Fue el primer humano en completar
un vuelo espacial y vivir para contarlo. Con este episodio, la URSS inauguraba
los viajes al universo y le pasaba la mano por la cara a Estados Unidos.
La cápsula en la que
viajaba Gagarin fue disparada poco después de las 9 de la mañana de Moscú y en
segundos el astronauta pasó de sentirse pesado a ingrávido: había entrado en
órbita. Al cuarto de hora de su partida, Yuri ya pudo enviar su primer mensaje
anunciando que se encontraba perfectamente y disfrutaba de la vista que tenía
de la Tierra desde el espacio. Giró en torno al planeta y regresó 1 hora y 48
minutos más tarde para contarlo y hacer historia. El aterrizaje también estuvo
lleno de anécdotas.
Era la primera vez que
un humano completaba la expedición, aunque la URSS también lo había intentado
antes con animales: ¿recuerdan a Laika?
Pese a la alegría en
las primeras horas después de conocerse la noticia reinaba una cierta
desconfianza... incluso se rumoreó que era el segundo intento de Gagarin (el
primero se habría producido casi una semana antes).
Los 'reyes' soviéticos.
Lo cierto es que la
gesta de Yuri Gagarin fue un duro golpe para Estados Unidos, que veían como su
máximo competidor en la carrera espacial les ganaba terreno... A Washington no
le quedó más remedio que reconocer el enorme valor de una expedición que, no
obstante, continuaba siendo un misterio.
Un amante de Julio Verne.
El 15 de abril la
portada de La Vanguardia estaba dedicada íntegramente a la aventura del Vostok
I: un croquis de la expedición y de la cápsula compartían protagonismo con la
imagen del astronauta con una de sus hijas en brazos. Yuri Gagarin contaba 27
años, estaba casado y tenía dos hijas. Descendiente de obreros, confesaba que
la lectura de novelas de Julio Verne le había influido en su vocación.
El contraataque de EE.UU.
Pero Estados Unidos no
se podían quedar atrás y tres días después que Gagarin completara su viaje al
espacio anunciaban que probablemente iban a adelantar el lanzamiento de una
nave tripulada a la Luna -algo que finalmente no se haría realidad hasta 1969
con Armstrong y la Apolo 11-. Por lo pronto, a principios de mayo de 1961
EE.UU. enviaba al espacio y recuperaba con éxito a su primer astronauta: Alan
Shepard.
Mientras, Gagarin continuaba saboreando
las mieles del éxito y era recibido por la mismísima reina Isabel de
Inglaterra.
muerte en el aire.
Yuri Gagarin fue nombrado diputado del Soviet Supremo y por siempre más recordado como uno de los estandartes de la época más floreciente del programa espacial soviético. Y aunque el astronauta no volvió a viajar al espacio -en parte por el temor de perder a su héroe nacional- Gagarin encontró la muerte en las alturas. El 27 de marzo de 1968 fallecía después que aparentemente el avión que pilotaba se estrellara. El misterio rodeó el final del astronauta reconvertido a héroe ya que las causas concretas del fallecimiento nunca se supieron.
El descubrimiento del bosón de Higgs -llamado
también “partícula de dios”-, sería sin lugar a dudas el descubrimiento
científico del siglo hasta ahora.
Podría decirse que sería el mayor descubrimiento
desde que Crick y Watson descubrieron la estructura del ADN cerca de 60 años
atrás. Este martes investigadores del Large Hadron Collider (LHC), el mayor
acelerador de partículas del mundo, dirán qué tan cerca están de ese
descubrimiento cuando presenten los resultados de dos de los experimentos en la
búsqueda de Higgs.
Una cosa es segura, los investigadores no tendrán
todos los datos que necesitan para hacer una declaración definitiva de que han
descubierto la partícula subatómica. Pero en el escenario más optimista podría
estar muy cerca.
Y hasta podrían sentir “en sus huesos” que la han
encontrado, pero en privado. No lo llamarían descubrimiento en público.
El bosón de Higgs es una partícula subatómica
responsable de dar a todas la demás partículas su masa. Por lo tanto es crucial
para nuestra comprensión del Universo.
Existen dos experimentos para encontrar a Higgs de
dos maneras completamente separadas: el Atlas y el CMS. Cada uno está buscando
una señal de su presencia entre los miles de millones de colisiones que se
están produciendo en cada uno de los experimentos. De forma gráfica aparecería
como una pequeña punta en medio de todos los datos.
Saltar de
alegría
En este punto, cualquier punta que vieran podría
ser una anomalía estadística y desaparecer con el tiempo mientras más
información está siendo reunida en la siguiente ronda de colisiones que empieza
el próximo año. Es por ello que nadie querrá decir que han descubierto la
partícula Higgs en esta etapa, aun cuando encontrasen una punta tentadora en
los gráficos.
A comienzos de marzo dispondrán de suficiente
información para saber con certeza si la partícula existe o no, y en ese
momento es cuando el descubrimiento o no-descubrimiento será oficial.
Pero existe un gran “pero”. Si el martes ambos
experimentos encuentran un gran pico en el mismo lugar y ese lugar es donde
esperaban encontrar a Higgs, la tentación de saltar de alegría será
irresistible hasta para el más desapasionado de los científicos.
En este escenario, el profesor Rolf Heuer, director
del Cern (la organización que dirige el LHC), estará obligado a decir que no es
un descubrimiento definitivo.
Es probable que diga que tenemos fuertes indicios
de la existencia de la partícula y que espera que esto sea confirmado en 2012.
Pero Heuer y sus colegas no pueden hacer ninguna otra declaración pública, por
si estos picos se hacen más pequeños con el comienzo de la siguiente serie de
colisiones.
Otros dos escenarios
Es posible que ningún experimento encuentre ninguna
señal en el rango donde se espera descubrir a Higgs. Esto también es
increíblemente interesante. De hecho es mucho más interesante que encontrarla.
Esto sería una muy fuerte señal de que, en contra
de la predicción del llamado Modelo Standard de la física actual, Higgs no
existe.
De nuevo, los científicos del LHC tampoco podrán
descartarlo con seguridad. Pero, en sus corazones sabrán que en unos pocos
meses una parte importante de nuestra actual teoría de la física acerca de las
partículas irá a la basura.
Entusiasmo
En este caso también el profesor Heuer y sus
colegas harán piruetas en la intimidad de sus oficinas.
La tercera posibilidad y la más ambigua es si los
resultados de cada experimento son sustancialmente diferentes. En ese caso
deberemos esperar hasta marzo para saber si Higgs existe o no.
El significado del descubrimiento de la partícula
no puede ser exagerado. Una vez que los científicos sepan si existe pueden
empezar a estudiar en detalle y descubrir si hay diferentes tipos de bosones de
Higgs. Y más importante aún, los teóricos de la física podrán descartan varias
alternativas al Modelo Standard y avanzar en él tratando de desarrollarlo aún
más.
A pesar de lo exitoso que el Modelo Standard ha
sido, aun no abarca la gravedad.
Ni tampoco brinda una razón sobre por qué hubo un
exceso de materia sobre la antimateria después del Big Bang, permitiendo al
Universo tener existencia. La teoría da cuenta de sólo el 4% del Universo -la
materia normal- y el resto, en forma de materia oscura y energía oscura, queda
por ser explicado.
Sin embargo, si la existencia de la partícula de
Higgs es descartada, la vida se vuelve más interesante. Ya que significa que la
piedra angular que sostiene al Modelo Standard no existe, pavimentando el
camino para nuevas y más exóticas teorías.
Pase lo que pase el martes, el descubrimiento o
no-descubrimiento de la partícula de Higgs marcará sólo el fin del comienzo de
un nuevo capítulo en la física.
Así como nuestra comprensión del universo y nuestro
lugar en él fueron alterados al conocer la estructura del átomo y las
ecuaciones espacio-tiempo de Albert Einstein, los descubrimientos de los
próximos 50 años serán, sospecho, aún más importantes.
Valles
Marineris (en latín Valles del Mariner) es el nombre de un gigantesco sistema
de cañones que recorre el ecuador del planeta Marte justo al Este de la región
de Tharsis. Su nombre es un homenaje a la sonda de la NASA Mariner 9, que
descubrió este importante rasgo de la superficie marciana en su vuelo orbital
de 1971-1972. Sus dimensiones son de 4.500 km de longitud, 200 km de anchura, y
11 km de profundidad máxima, llegando a cubrir un cuarto de la circunferencia
ecuatorial del planeta. Es, en comparación, diez veces más largo, siete veces
más ancho y siete veces más profundo que el Gran Cañón de Arizona, lo cual lo
convierte en la hendidura más grande de todas las conocidas en el Sistema
Solar.
El sistema
de cañones de Valles Marineris comienza en la región denominada Noctis
Labyrinthus, dando paso hacia el Este a las zonas nombradas como Tithonium
Chasma, Ius Chasma, Melas Chasma, Candor Chasma, Ophir Chasma, Coprates Chasma,
Hebes Chasma, Ganges Chasma y Eos Chasma, para finalizar desembocando a través
de canales de desagüe, excavados en un terreno caótico, en las llanuras del
hemisferio norte. Muchos especialistas opinan que Valles Marineris es una
gigantesca falla tectónica en la superficie marciana, formada durante el
proceso de enfriamiento del planeta, afectada por la elevación de la corteza
que supuso el surgimiento del abultamiento de Tharsis al Oeste, y aumentada por
los procesos erosivos. Sin embargo, cerca de los bordes orientales del cañón se
aprecian varios canales que pudieron haber sido originados por cursos de agua o
dióxido de carbono.
Origen.
Han existido varias teorías diferentes sobre el
origen de Valles Marineris que han cambiado con el paso del tiempo. Antes de la
exploración de la sonda espacial Vikingo o de los telescopios actuales de gran
rango, la idea de partida era que se trataba de canales (entendidos como obras
de ingeniería artificiales), excavados por formas de vida inteligentes para
tratar de salvar su desértico y moribundo planeta, si bien el principal
obstáculo que encuentra esta idea es que, hasta la fecha, no se han encontrado
evidencias de vida en Marte.
Desde 1970 se han señalado otras causas para el
origen de esta estructura, gracias a los avances exploratorios logrados
mediante el uso de sondas y de telescopios cada vez más sofisticados, y que han
permitido abandonar la interpretación de estas estructuras como obras
artificiales, evidenciando ser en verdad accidentes geográficos. El origen del
sistema de cañones de Valles Marineris ha de buscarse por tanto en causas
naturales, siendo las primeras en ser señaladas la acción erosiva del agua
líquida o la actividad termokárstica, que consiste en la fusión del permafrost
que pudiera existir bajo el suelo marciano, al igual que sucede en las regiones
de clima glacial de la Tierra. En Marte la actividad termokárstica sería un
fenómeno más probable que la erosión por agua fluyente, cuya presencia actual
en el planeta se vería impedida tanto por la baja presión atmosférica
existente, siendo tan sólo un 0,05% de la terrestre, como por el bajo rango de
temperaturas reinantes en la superficie (entre -36 y -125 °C), situado por
debajo del punto triple del agua.
Entre otras hipótesis para su origen destacan la
propuesta por McCauley en 1972, quien sugería que el cañón se formó por la
retirada del magma existente bajo la superficie, o la de Tanaka y Golombek,
quienes en 1989 ya apuntaban a una posible fractura por tensiones en la corteza
como causa principal. En la actualidad, la teoría más aceptada es la que expone
que Valles Marineris es en verdad una falla tectónica, similar a la del Gran
Valle del Rift de la Tierra, y posteriormente agrandada por la erosión y los
derrumbes sucesivos de los muros de falla. Una prueba de esta erosión,
propuesta por Nick Hoffman, quedaría evidenciada por la descompresión del
importante acuífero de dióxido de carbono de Noctis Labyrinthus, donde se halla
acumulado en estado sólido y que tras pasar a un estado fluido, puede viajar a
gran velocidad a través de la delgada atmósfera de Marte.
La
interpretación de Valles Marineris como un gran valle de falla permitiría
vincular su origen con el del vecino abultamiento de Tharsis, formado desde el
Noeico hasta el Hespérico tardío.
Un reloj atómico es un tipo de reloj que utiliza
una frecuencia de resonancia atómica normal para alimentar su contador. Los
primeros relojes atómicos tomaban su referencia de un Máser. Las mejores
referencias atómicas de frecuencia (o relojes) modernas se basan en físicas más
avanzadas que involucran átomos fríos y las fuentes atómicas. Las agencias de
las normas nacionales mantienen una exactitud de 10-9 segundos por día, y una
precisión igual a la frecuencia del transmisor de la radio que bombea el máser.
Los relojes atómicos mantienen una escala de tiempo continua y estable, el
Tiempo Atómico Internacional (TAI). Para el uso cotidiano, se disemina otra
escala de tiempo, el Tiempo Universal Coordinado (UTC). El UTC se deriva del
TAI, pero se sincroniza usando segundos de intercalación con el Tiempo
Universal (UT1), el cual se basa en el paso del día y la noche según las
observaciones astronómicas.
El primero fue construido en 1948 por el Willard
Frank Libby de los EEUU basándose en las ideas sobre un fenómeno extremadamente
regular, la resonancia magnética molecular y atómica, del Nobel Isidor Isaac
Rabi aunque la precisión conseguida por el amoníaco (molécula utilizada por el
prototipo del NIST) no era muy superior a los estándares de la época basados en
osciladores de cuarzo.
Hoy los mejores patrones de frecuencia atómicos se
basan en las propiedades físicas que tienen las fuentes de emisión de cesio. El
primer reloj atómico de cesio fue construido en 1955 en el Laboratorio Nacional
de Física (NLP), en Inglaterra. Sus creadores fueron Louis Essen y John V.L Parry.
En el año 1967 los relojes atómicos basados en
cesio habían conseguido fiabilidad suficiente como para que la Oficina
Internacional de Pesas y Medidas eligiera la frecuencia de vibración atómica de
los dispositivos creados y perfeccionados por Essen como nuevo patrón base para
la definición de la unidad de tiempo físico. Según este patrón, un segundo se
corresponde con 9.192.631.770 ciclos de la radiación asociada a la transición
hiperfina desde el estado de reposo del isótopo de cesio-133. La precisión
alcanzada con este tipo de reloj atómico es tan elevada que admite únicamente
un error de un segundo en 30.000 años. El reloj más preciso del mundo se diseña
en el Observatorio de París, donde los actuales relojes atómicos tardan 52
millones de años para desfasarse un segundo. El nuevo objetivo de la
investigación francesa es aumentar ese plazo a 32 mil millones de años. El
estándar actual de los relojes atómicos en activo permite el atraso de un
segundo cada 3.700 millones de años (NIST EU).
La Luna,Europa y La Tierra. De todas las lunas gigantes de Júpiter, Europa es
la menor, pero también la más intrigante. Mientras los demás satélites
galileanos presentan muchas características aun por explicar, éstas, por lo
menos, se pueden fotografiar desde el espacio y quizás, algún día, lleguen a
ser exploradas por vehículos robot o incluso por astronautas. Europa es
diferente; su mayor secreto parece estar enterrado bajo su superficie, tan
hondo que, probablemente jamás seremos capaces de explorarlo y entenderlo, pues
se considera que su superficie helada y llena de surcos es poco más que una
banquisa de hielo que flota sobre un océano global de muchos kilómetros de
profundidad.
La idea de que Europa pudiera tener un océano
oculto se sugirió por primera vez a principios de la década de los ochenta,
cuando las sondas espaciales Voyager enviaron las primeras imágenes detalladas
de la superficie. Las fotografías revelaban una superficie blanca, en general
pristina, surcadas de una red de líneas cruzadas de color oscuro y con algunas
zonas de tono rosado. Lo extraño era la falta de relieve de la superficie: en
términos relativos, Europa es más lisa que una pelota de ping-pong. La
superficie de Europa es también de reciente formación: presenta pocas
cicatrices de impactos de meteoritos y las que existen son casi fantasmales
siluetas de cráteres cuyos bordes apenas se elevan sobre el entorno. El
satélite parece tener una notable habilidad para curarse a sí mismo y la mejor
explicación de tal fenómeno es que la superficie es móvil y puede recuperar el
nivel medio cada vez que se ve perturbada. Incluso puede recomponerse con nuevo
material.
Las sondas Voyager demostraron de forma concluyente
que la superficie de Europa consiste principalmente en agua helada, teñida en
algunos lugares de compuestos químicos e impurezas. Así pues, el agua parecía
el remedio lógico que curaba las heridas de Europa: un ungüento fácil de
transportar que se congelaba al exponerse al casi vacío reinante en la
superficie y que reponía las partes dañadas de la corteza.
Sin embargo, ¿por qué tendría que conservarse agua
en estado líquido en Europa cuando, según los patrones normales, el satélite es
demasiado pequeño, tiene una atmósfera demasiado enrarecida y se encuentra
demasiado alejado del Sol? La respuesta está en las mismas fuerzas de marea que
calientan el interior y producen los violentos volcanes de Ío (otra luna de
Júpiter). Tal vez. los dos satélites sean muy similares por dentro, con núcleos
calientes que contribuyen a generar vulcanismo. Sin embargo, mientras que las
erupciones en Ío vierten directamente al espacio, las de Europa se registran
bajo kilómetros de hielo. Este calor atrapado mantiene líquidos los niveles
inferiores del océano que envuelve Europa, mientras que las capas superiores,
heladas, flotan encima de ellas como la banquisa de hielo de los polos
terrestres o, incluso, como las placas tectónicas sobre la astenosfera fundida
de nuestro planeta.
Si Europa posee un océano, ¿podría también albergar vida? En la Tierra,
descubrimientos recientes han reforzado la hipótesis de que la vida pudo
originarse en condiciones muy parecidas a las que reinan en el profundo océano
de Europa, sustentada por la sopa química caliente del entorno de volcanes
submarinos y no por el calor del Sol en aguas superficiales poco profundas, por
lo tanto, parece ciertamente posible que lo mismo se produzca en el satélite
joviano.
Enviar un robot sumergible al océano se Europa en busca de signos de
vida es cosa de ciencia ficción y no será una posibilidad factible en el plazo
de muchas décadas, por lo que tal vez no lo averigüemos nunca. Las mayores
esperanzas de encontrar respuesta o, por lo menos, indicios alentadores se
hallan en los hielos superficiales de Europa. Si se descubrieran moléculas
orgánicas complejas en aguas que han brotado del interior de Europa, su presencia
apuntaría con fuerza a que debajo del hielo existe vida de algún tipo.
Datos de Europa
Máxima proximidad a Júpiter: 665 mil kilómetros
Máxima distancia a Júpiter: 677 mil kilómetros
Diámetro: 3.138 kilómetros
Masa: 0,0083 Tierras
Periodo orbital: 3.55 días terrestres
Temperatura media en la superficie: -148º C.
Gravedad media en la superficie: 0.135 respecto a la Tierra.
Interior de Europa.
El mar del satélite
Europa, un océano bajo el hielo
El agujero de la capa de ozono
desaparecerá en el 2065
Desde
el año 2000 el agujero en la capa de ozono sobre el Antártico se ha
estabilizado, pero tardará décadas en regenerarse y cerrarse. Según el
climátologo estadounidense David J. Hofmann, de la Administración Nacional de
Océanos y Atmósfera de EEUU (NOAA), como pronto este hecho ocurrirá en el año
2065
La situación
se ha estabilizado, pero "no hay señales aún de recuperación" sobre
el polo sur, aunque el experto indicó que de seguir la tendencia actual podría
comenzar a cerrarse a partir del año 2030. Según Hofmann, "el paciente
enfermo no está enfermando más" y descartó que el agujero tuviera algún
impacto en el cambio climático.
Se trata de un proceso muy largo y según el
científico no está claro si la atmósfera volverá a ser como fue antes de la
aparición de ese fenómeno. Todos estos temas serán tratados hasta el próximo
viernes en el congreso anual de la Unión Europea de Geociencia (UEG) celebrado
en Viena.
Las emisiones de gases, que tienen un efecto
destructor sobre la capa de ozono de la estratosfera, alcanzaron su máximo
apogeo en el año 2000, pero desde entonces esas sustancias se han venido
reduciendo lentamente a un promedio del 1% anual. Aerosoles, instalaciones de
aires acondicionados o pesticidas son algunas de las causas más conocidas del
agujero en la capa de ozono.
El uso de muchos de estos productos ha disminuido
con el tiempo, pero existen otros peligros que pueden afectar de la misma
manera a la capa de ozono: los lanzamientos espaciales. Según un estudio
realizado por The Aerospace Corporation en Los Angeles, si no se regulan los
lanzamientos espaciales, los cohetes podrían destruir ozono. Actulmente, los
transboradadores de la NASA liberan numerosas sustancias dañinas para el ozono
en la estratosfera.
La NASA ha descubierto nuevas evidencias de que
Marte estuvo cubierto en gran parte por enormes océanos, de acuerdo con una
serie de depósitos sedimentarios hallados en Hellas Planitia, un cráter
localizado en el hemisferio sur marciano, según ha informado Instituto de
Ciencias Planetarias de la agencia norteamericana del espacio.
Estos depósitos han podido observarse en los bordes
de Hellas, una cuenca de unos 2. 000 kilómetros y ocho de profundidad, que es
conocida como el mayor cráter de Marte. "Estos lagos existieron en Marte
hace millones de años", apunta Leslie Bleamaster, responsable del estudio.
En concreto, estas evidencias forman parte de una
investigación dedicada a configurar un mapa sobre la superficie de Marte por
parte de los expertos del programa de Geología y Geofísica Planetaria de la
NASA, con el objetivo de estudiar nuevas pistas sobre los patrones climáticos
del planeta rojo, así como la historia de su superficie.
Los científicos creen que hace 3 mil quinientos
millones años, Marte experimentó las inundaciones más grandes del Sistema
Solar. La pregunta es ¿de dónde vino el agua para originar las masas de
hielo? y ¿a dónde se fue?.
En mayo de
2002, los científicos anunciaron el descubrimiento más importante sobre este
planeta: "se habían detectado grandes cantidades de agua en hielo cerca de
la superficie".
Algunas características notables que tiene Marte,
son: la montaña volcánica más grande en
el Sistema Solar "Olympus Mons" que es 5 veces más alta que el
"Monte Everest" el cual es considerado el más grande del mundo; una enorme formación de volcanes en la región
norte llamada Tharsis que deforman la
redondez del planeta y se cree hay un valle ecuatorial gigantesco; así también
hoy se sabe que tiene dos Lunas pequeñas Phobos y Deimos, que aunque no
sabemos su origen se cree que pueden ser asteroides atraídos por la
gravedad de Marte.
Actualmente, Marte es muy frío y su atmósfera es
demasiado fina para permitir que el agua líquida exista en la superficie.
Aclarar el origen del agua en Marte es importante
para conocer su última historia del
clima, lo que nos ayudará a entender la evolución de otros planetas, incluyendo
el nuestro. El agua también puede ser un ingrediente central para la iniciación
de la vida; se espera que la última evidencia de agua en Marte, lleve a pistas
que indiquen si hay o hubo vida en ese
planeta, y si es posible que exista en otra parte del universo.
Antes de que el ser humano llegue a Marte con
seguridad, es necesario investigar más sobre el ambiente del planeta,
incluyendo la disponibilidad de recursos como “el agua”.